Acuérdate de mis colores…

Una mañana del 7 de septiembre Melissa olvido este mundo y dejo sus demonios atrás…

Melissa
Melissa

Empezamos a hablar a inicios del año escolar, era nueva, tímida, parecía relajada y nerviosa a la vez, era responsable con sus deberes, tenia una idea de la vida un poco gris para su edad, pero dentro de toda una buena chica.

Una mañana de febrero, nostálgica por San Valentín ella me conto su primer y único amor (Camilo) el pilar de su extinta alegría. Se tenían un gran afecto, pero tuvieron actitudes inmaduras, ella fue un tanto insegura en aquel entonces y con el tiempo desgastaron su relación, decidieron terminar por el bien del uno y del otro. Quedaron en buenos términos, seguirían siendo amigos pero no se volvieron a hablar y constantemente ella vivió en recuerdos perforantes.

Con el tiempo le hable y me conto sobre su vida: su niñez fue marcada por un ambiente de peleas entre sus padres normalizando hacer menos el dolor y los sentimientos, y que en su colegio siempre la hacían a un lado por sobresalir con sus notas.

También me conto que un día sus padres discutieron tanto que ella intento suicidarse cortándose la piel en diferentes lugares de su cuerpo para suerte de todos no corto ninguna vena.

Su hermano quien era un apoyo para ella, se fue de casa para estudiar en el extranjero y dejo de tener contacto continuo con su familia. Haciendo que ella se sienta sola entre los múltiples problemas de sus papás.

Al transcurrir los meses su mente se agotó súbitamente por los problemas continuos de casa, el terminar con Camilo hizo decaer su ánimo, empezó a descuidar el estudio y bajo su promedio de notas, su cuerpo con frecuencia se sentía más agotado que de costumbre, de un momento a otro empezó a cuestionarse sobre su sentido de vida y perdió el gusto por lo que la apasionaba como tocar el piano, jugar vóley, dibujar, etc.

Sin darse cuenta su corazón se convertía en polvo…

Muchas veces en mi curso hicieron comentarios malos de ella, incluso sus amigas hablaron mal de ella aunque en un principio la apoyaron con sus problemas comenzaron a tratarla mal, quemaron poco a poco su florecer.

Melissa decidió dejar de intentar hacer amigos, pues todos la aislaron y así fue como ellos sin saberlo la empujaron a una soledad que sería su constante encierro.

En el trascurso del año se organizaron bailes, presentaciones de oratoria y ferias científicas, note que sus papás no venían a verla, pues ellos eran maestros en otros colegios y no tenían tiempo, en cada presentación Melissa brillo sin el mirar de sus padres.

Con mis amigos planeamos salir y siempre la invitábamos, pero a pesar de que sus padres le daban permiso de ir, ella no tenía ánimos.

Note que al principio de conocerla sus estilos de ropa eran divertidos, con colores que plasmaban una ilusión de vida. Al contrario de seguir expandiendo su paleta de colores, ella se limito a usar los mismo grises y negros todo el año, como si estuviera perdiendo su valiosa esencia de vida.

Un día planeamos llamarnos, fue una charla amena pues descubrimos gustos compartidos por las películas con finales apagados y la música nostálgica. Al final de la llamada con tono triste bromeo y dijo: “me voy a dormir, con suerte y mañana no despierto”.

Pasaron las semanas y el 6 de junio se organizó una competencia de dibujo donde debíamos retratar a un maestro, y Melissa gano el primer lugar pero a pesar de eso su mirada lucía un sentimiento de tristeza y desilusión, su talento y disciplina se fueron esfumando con el tiempo.

A inicios de año la veía alegre y ella no era de rendirse fácilmente, pero ahora su dulce carita se lleno de ojeras y de inexpresión, se cortó su hermoso cabello largo. Ella sufrió tanto que la conocí 2 veces ese año.

Pasaron las vacaciones invernales y ella no hizo nada más que estar en su casa llena de soledad y música.

Sus últimos días de vida hablamos sobre lo que estudiaríamos terminando el bachillerato y note que ella no sabía que estudiar, mencionó que sus padres tenían grandes expectativas sobre ella y eso aumento la presión que sentía. Para cambiar de tema le pregunte que le gustaría ser en otra vida dijo:

—Me encantaría ser un matecito de toronjil, por su dulce fragancia a limón, por su incapacidad de forjar en sus hojas estrés o ansiedad, porque a cada segundo evoca en sus raíces calma y relajación.

Ala mañana siguiente en la salida me dio un barco de papel que tenía escrito: “a pesar de que no se note a simple vista, este barco nació hundido y no cree salvarse “.

Intente hablarle pero solo me pregunto si creía que el destino fue marcado por Dios, o si nosotros marcamos nuestro destino… Le dije que todo pasa por algo y que a pesar de las adversidades siempre habrá un mañana donde el sol brillará más radiante que nunca. Espere que con esas respuesta se animara un poco, pero al perecer no fue así…

Al día siguiente con una llovizna inusual que duro todo el día, como una bala impacto la noticia de que Melissa a los 15 años de edad se habría colgado de las escaleras de su casa…

Los padres estaban desechos en una tristeza que más que romper su corazón, los mato en vida, pues perdieron a su hija, la cual criaron con tanto amor desde el día que nació y a pesar de sus discusiones cotidianas ellos siempre le dieron todo su cariño.

Melissa en la foto familiar de su velador escribió…

—Papi, mami, hermanito, el día de hoy acepto que la vida me ha superado, mi alma no superará las tristes melodías que desgranan los días, intente vivir mi vida de la mejor manera y aun así los meses traían consigo nuevos puñales para mi corazón, el dolor absorbió toda mi felicidad y esperanza. Por favor no lloren por mí, me dieron momentos que llenan de amor mi espíritu, pues su amor ha hecho de mi corta vida una verdadera calma, ámense unos a otros, cuídense mucho, nunca olviden el valor de la familia, yo emprenderé mi odisea en el más allá, los amo con todo mi ser, adiós.

Finalmente hoy su ausencia marca mi vida, deseo cada día volver a hablar con ella y siempre la siento saltar de emoción a lo lejos.

Te recordaré siempre mi más cercana amiga y mi recuerdo más lacerante… Hoy digo adiós a tu esencia que siempre brillará en las estrellas y encarnará una parte de mi vida.
La vida será complicada, cada día será una lucha y seguir adelante será un reto que debemos enfrentar. La vida es bella y debemos empaparnos de colores, un día y siempre volaremos siendo amor.

Escrito por: Rafael Cesar Castro Cabrera