René Rosso Vargas es un hombre notable cuyo camino académico y compromiso con Tupiza lo distinguen. Comenzó su educación en el Colegio Nacional Mixto Suipacha y luego se trasladó a La Paz para estudiar en la Normal Superior Simón Bolívar. Su dedicación lo llevó a la Universidad Juan Misael Saracho en Tarija, donde obtuvo su licenciatura en Administración Educativa y continuó hasta obtener el título de maestro en educación superior, además de realizar estudios de posgrado.

A lo largo de los años, Rosso desempeñó roles destacados como director en el Suipacha y el Colegio Enrique Baldivieso, así como Director Distrital de Educación de Tupiza. Su compromiso con el desarrollo de la ciudad se refleja en su trabajo en la Cooperativa Eléctrica y en el Comité Cívico, donde lideró importantes reformas.

Además de su labor educativa y social, Rosso es un autor prolífico con un libro, numerosos ensayos y poemas inmortales dedicados a la región de los Chichas. En esta ocasión, compartimos un poema inédito que cautivará a los lectores por la pasión, el amor y la habilidad de su autor.

POEMA: A MI TIERRA TUPIZA

Gloria al genio inmortal de Tupiza
Que te colocó el sagrado nombre,

En este oasis de grandeza y belleza,

De abolengo linaje y casta de hombre.

Tierra bella, dulce, aroma en fragancia,

Sol excelso, radiante y esplendoroso,

Chicheño guardián de tu magnificencia,

A la luz de la luna en noches de reposo.

Brotas en el cielo cual estrella fulgurante,

Como el crepúsculo mañanero del mundo,

Ínclita capital de flores y corazón ardiente,

Edén maravilloso de sentimiento profundo

Fundada en este valle de tez apacible

Por el hidalgo español Diego de Almagro.

Eres de noble estirpe y alma indomable,

Mujeres bellas hechizadas en milagro.

Se instaura que aquí nació la Patria,

El clarinazo de Suipacha dio la victoria,

Acción heroica y perpetua libertaria,

Por la independencia símbolo de gloria.

Pedro Arraya el genio gigante,

Con sus aguerridos chicheños,

Puso fin al ejercito colonizante,

En playas de dorados sueños.

La excelsitud de tu belleza en grandeza,

La potencialidad de tu tierra feraz y fecunda,

Gracias a la pujanza de tus hijos en nobleza,

Exótica, romancera,

blonda y meditabunda.

El repiqueo de campanas del templo

De la torre imponente que se siente,

El heroísmo que anuncia contemplo,

Junto a la chicheña de bello semblante

Plazas ebrias de aire,

ruiseñores en fiesta,

La altivez firme y los opulentos senos,

Mozuelos se paran con la cabeza puesta,

Buscando amor en momentos serenos

Triunfal victoria del guerrero tupiceño,

Que enarboló la libertad que inmortaliza,

Con el blasón símbolo del chicheño,

“La Patria a los vencedores de Tupiza”.

POEMA: RIO DE TUPIZA

Rio que riegas este valle majestuoso

Y corres entre medio de cerros rojos,

De manso arroyo en cristal misterioso

y con el vaho perfumado de hinojos.

Paisajes multiformes y multicolores,

Vestido de infinita floresta primaveral,

La sonoridad de tus aguas y amores,

Enaltecen a Tupiza en un cielo sideral.

Plateados hilos de inefable dulzura,

Con golondrinas adorables avecillas,

Maizales alimento de oro en ternura

y el gorjeo de los pájaros en cuadrillas.

La canción fresca de la lluvia en las alturas

Imponen la naturaleza de tu potencia,

Con desbordes y arremetidas figuras

y un pueblo que se agita con vehemencia.

El eco de tu fuerza resuena en el Angosto

Sigues hasta unirte al San Juan del Oro,

Ambos serpentean con el poder augusto,

Madurando frutos en florilegio tesoro.

Los puentes mudos testigos de tu grandeza,

La frondosidad de molles, álamos y sauzales

Y el encanto de la mujer chicheña en nobleza

Que forjó la libertad con sangre a raudales.

Playas fértiles, escenario de historia

Como el arco iris señal de bonanza,

Y el Sagrado Corazón fuente de gloria,

Junto a la cruz bendita de esperanza.

Tú sublimidad y embriagadora brisa,

Enverdece las esbeltas hojas de yuyos,

Con la diafanidad del alba que se desliza,

Para ser el dueño de los amores tuyos.

Tus aguas son riqueza de estas tierras,

Que en noches de luna llena admira,

A la esmeralda bella joya que encierras

Y la Virgen tierna embelesada suspira.

Tupiza ve con orgullo tu existencia

Porque representas los pulmones,

Que das a los arboles vida y fragancia,

Hálito y esplendor a los corazones.

Permítanme arrancar un gajo de sauce,

Para convertirlo en una sagrada corona

Y condecorarle al rio por su áureo cauce,

Que embellece a esta tierra soberana