Biografía del Libertador Bolívar.- Su infancia y su juventud.- Su vida política y sus campañas.- Su muerte.

Simón Bolívar nació en la ciudad de Caracas, el 24 de julio de 1783.
Hijo de ilustre familia, relacionada con la nobleza de España y heredero de una gran fortuna y de un título nobiliario (el Marquesado de Aragua), tuvo una infancia y una juventud desgraciadas, porque perdió a su padre, don Vicente Bolívar, cuando sólo contaba tres años de edad. A los quince años, tampoco tenía madre, y marchaba a completar su educación en la corte española, al cuidado de su pariente y tutor el marqués del Toro. A esa edad era ya teniente de milicias, por derecho propio, y revelaba un talento y un carácter superiores a todas luces.

En Madrid llevó una existencia brillante, entregado a los placeres propios de la edad, y después de una visita a París y otras ciudades de Francia, regreso a España y contrajo matrimonio con doña Teresa Toro, embarcándose luego para su patria, en viaje de bodas. Habiendo tenido la desgracia de perder a su joven esposa al poco tiempo, volvió a Europa y trató de consolarse viajando y perfeccionando sus estudios en las carreras política y militar, que tanto le seducían.

En compañía de su maestro y amigo D. Simón Rodriguez recorrió varias capitales europeas. De paso por Roma, al hacer una excursión a la cumbre del monte Aventino, juró desde allí solemnemente, lleno de exaltación patriótica, consagrarse a la libertad de América. De Europa pasó a los Estados Unidos y de allí a Venezuela, en 1806.

Permaneció en Caracas hasta 1810, año en el cual se produjo la revolución por la independencia. Incorporado al movimiento y nombrado coronel de milicias, marchó a Inglaterra como embajador, con el objeto de pedir al gobierno inglés su apoyo en favor de la emancipación sudamericana. De allí regresó, a poco, en compañía del general Miranda, cuya actuación fue tan importante en las luchas por la independencia.

Proclamada la autonomía de Venezuela el 5 de julio de 1811, el Partido Realista se levantó en armas contra el nuevo régimen, y Miranda salió contra él, obteniendo el triunfo de Valencia. Bolívar concurrió a esa campaña, distinguiéndose ya por sus sobresalientes dotes militares.

La reacción realista trajo días amargos y de prueba para los patriotas venezolanos. Después de la capitulación que Miranda se vio obligado a pactar, Bolívar tuvo que expatriarse a Nueva Granada, país vecino que había tenido la suerte de mantener un gobierno propio y autónomo. Desde Cartagena tuvo ocasión de intervenir en las luchas contra los restos de la dominación española, obteniendo triunfos militares que le permitieron ingre nuevamente al territorio de Ver zuela, al mando de un pequeño pe aguerrido ejército. El gobierno granadino, recompensando sus servicios, le había nombrado brigadier le autorizó, cediendo a sus reitera das súplicas, para marchar sobre Caracas, sometida por el feroz caudillo Montenegro.

La marcha de Bolívar sobre la capital de Venezuela fue una serie de no interrumpidas victorias, debido a su talento militar. Entró al fin triunfante en Caracas el 6 de agosto de 1813, concediendo al vecindario realista una capitulación humanitaria y honrosa. El pueblo le confirió entonces el grado de capitán general y el título de Libertador, con el que ha pasado a la historia.

Bolívar demostró todavía su valor, su pericia y su fortuna, en Araure y Carabobo, aunque después la formidable ofensiva realista del sanguinario Boves y la llegada de nuevas tropas peninsulares al mando de Morillo, restauraron por algún tiempo la dominación española en Venezuela y Nueva Granada, obligạndo al Libertador a emigrar, en acecho de mejores oportunidades.

Se refugió entonces en Jamaica, en donde fue objeto de un atentado criminal del que salvó milagrosamente.

Con los auxilios del Presidente de Haití, el Libertador organizó, a poco, una nueva expedición a su patria. Sus campañas hasta 1821 necesitarían largo espacio para ser narradas en detalle. Baste decir que su espada triunfante consiguió, no

sin grandes penalidades y sacrificios, restablecer el predominio causa independiente en Venezuela, Nueva Granada, que se unieron una sola república bajo la presidencia de Bolívar.

Con el propósito de afianzar la independencia del Ecuador, que se agitaba aún, tratando de rechazar las tropas realistas que de nuevo lo dominaban, Bolívar marchó sobre Guayaquil y Quito, adonde arribó después de la victoria de Pichincha, obtenida por su ejército a las órdenes de su lugarteniente, el general Sucre.
Desde el Ecuador mandó fuerzas al Perú, cuyo gobierno se hallaba amenazado por el ejército realista concentrado en el interior; accediendo al llamado del gobierno y previo el permiso del Congreso de Colombia, pasó en fin a Lima para ocuparse de la reorganización del ejército, recibiendo el título de Supremo Dictador del Perú.

Poniéndose luego en campaña contra el ejército realista, obtuvo la victoria de Junín, y siguiendo al ejército que, tras la Batalla de Ayacucho, había penetrado en el Alto Perú que todavía no se hallaba pa cificado, recorrió las provincias que acababan de erigirse en estado inde pendiente y que habían adoptado su nombre, asignándole Padre de la Patria y Primer Presidente.

Durante su corta permanencia en el país se consagró con cariñoso interés a la organización del nuevo Estado. En un momento de entusiasmo llamó a Bolivia su hija predilecta, y realizó todos los esfuerzos necesarios para asegurar su independencia y feliz desenvolvimiento dejó Bolivia para regresar al Perú y de allí seguir viaje a Colombia, en donde le reclamaban los asuntos públicos. Restituido a su patria, sufrió la amargura de ver cómo sus compatriotas, agitados, la demagogia y la anarquía, con batian su política y trataban de eliminario, celosos de su prepotencia, tan merecida como legítima. Lleno de decepciones y desengaños crueles resolvió entonces alejarse, para no servir de estorbo a las pasiones desencadenadas, pero la muerte le sorprendió en Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830, cuando sólo tenía cuarenta y siete años de edad.

Los bolivianos conservarán siempre con amor y gratitud la memoria del Libertador que, no solamente fue el guerrero que con su espada dio libertad, sino el legislador que sentó las bases de la organización del país y de su desarrollo.